Cae la tarde lentamente
el sol tibio se esconde
salen las palabras
las avemarías vuelan
sobre las tumbas
y como mariposas
se posan en las flores.
Nos miran las lápidas
y no se extrañan
mientras seguimos caminando
en silencio.
En la serena tarde
entre la paz
de un noviembre extraño
sin viento
suave, quieto y caliente.
El sol se va apagando
y yo sigo contándote cosas
en esta tarde doliente
mientras vuelvo a casa
sigo tu mirada
sonriente que me mira
desde tu lápida.
Tierra, mar y humo (5)
-
Los cuentos completos de Ignacio Aldecoa
5. 1961-1963
La década de los 60 trajo de nuevo abundante producción cuentística, nuevas
vertientes temáticas y...
Hace 12 horas
