POR LOS CEREZOS
Noche
de San Juan por el cabezuelo
cerezos cuajados
hacia la linde,
calor
del estío en piedra humilde
que baja la canícula del cielo.
Alzo
tu cadera hasta el desvelo
de la noche que tiembla y no se
rinde,
sueño y espero que tu boca me brinde
una cereza más
dulce que mi anhelo.
Por
oriente la ermita se descubre,
un dardo de Apolo rasga la
negrura
del velo amargo que tu seno cubre.
Cereza
comida vencida la pena
vuelan risas, huesos y dulzura;
y
San Pedro, por los cerezos truena.


