domingo, 30 de agosto de 2026

 



                La editorial Bohodón Ediciones, con la colaboración de la Asociación Cultural Bengalbón de Puertomingalvo (Teruel) ha publicado esta antología poética de diferentes poetas que hemos participado desde 2.019 en los recitales de poesía que se han celebrado en la Casa de la Villa de agosto en agosto en el Festival de la Villa de las Palabras. Mi agradecimiento a Patricia Crespo Alcalá por invitarme a este evento.


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DESCANSO


Al lado del camino

se construyó un banco de piedra

para descansar.


Un arriero detiene el paso,

resoplan las mulas

en la hierba húmeda por el rocío.


Un viejo hace pausa

del paseo matutino,

sentado apoya sus manos en el cayado.


Ya en la tarde

después de escuela

llegan las niñas

con la merienda.


Son tiempos de recuerdo

en el atardecer solitario,

pienso si realmente ocurrió.


Ahora es un banco

comido por el carrascal,

en el sendero

que lleva a un molino en ruina.


Sin agua ni oficio.

Sin lamento el sol se esconde.


      

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LA ALBAREDA


Es desierto la Albareda abandonada,

donde la maleza derriba las casas

con puertas abiertas, sin dueño,


Es la ilusión del verano

de un viejo que sostiene el muro

con su duro trabajo.


Una ermita en la aldea deshabitada,

donde el rezo no existe

y el deber de siglos desaparece.


Al caminante le pesa la mochila

y aparecen en su memoria

imágenes del canastero

sentado en el banco de piedra

de una calle sin nombre

que ahora es camino.


Atravieso el lugar

y a lo lejos escucho la música

de la maceta

componiendo el poema

de los muros caídos.



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LLUVIA


Una lluvia fina

persiste en los días

y evoca el recuerdo de los ríos.


Baja el agua sobrante

por los barrancos

en cauces olvidados

arrastrando la maleza

de un despertar hidráulico.


El rezo de las gotas llovidas

bendice los campos

con un verde intenso

en el renacer de los sembrados.


Son días de marzo

cuando la primavera despierta de su letargo,

con lluvia fina en el páramo

y en la montaña,

la niebla.


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EL VIEJO FRUTAL



En primavera el viejo frutal florece

y la promesa del fruto comido

se desvanece en la soledad

de un masico perdido.


Su nombre olvidado,

quizás Masico Nuevo fue algún día.


Un sólido horno para cocer el pan,

la pequeña era,

aún quedan en las ventanas

posos de vida.


Entre los escombros

crece el saúco y florece,

con la esperanza de sanar a las gentes

de estos lugares desaparecidos.


Tú figuras en la fotografía,

esa corta melena rubia

el destello de tu sonrisa,

el regalo de comer

el fruto prometido,

la manzana prohibida.



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AIRE



Mi alma busca un ventanuco

para salir a respirar.


Los domingos por la tarde

el aire de mi cuarto está demasiado viciado

y mi alma necesita respirar aire puro.


Hace calor y tengo puesto el aire acondicionado,

el aparato tiene filtros que lo purifican

y le dan un sabor mentolado.


Pero mi alma quiere salir

por el ventanuco a respirar

y conversar con los que pasean

por el parque

apoyados en andadores sin memoria.


Yo me tumbo en la butaca

y dejo que mi alma

se marche un rato a respirar

y me imagino que fumo un cigarrillo.


Hace tiempo que dejé de fumar

para no contaminar el aire.

                

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La Piedra Habitada  -Antología Poética- Bohodón Ediciones 2.026 168 pag.

Coordinadora Editorial Patricia Crespo Alcalá

viernes, 28 de agosto de 2026

POR LOS CEREZOS

 


            




Noche de San Juan por el cabezuelo
cerezos
cuajados hacia la linde,
calor del estío en piedra humilde
que baja la canícula del cielo.

Alzo tu cadera hasta el desvelo
de la noche que tiembla y no se rinde,
sueño y espero que tu boca me brinde
una cereza más dulce que mi anhelo.

Por oriente la ermita se descubre,
un dardo de Apolo rasga la negrura
del velo amargo que tu seno cubre.

Cereza comida vencida la pena
vuelan risas, huesos y dulzura;
y San Pedro, por los cerezos truena.


martes, 1 de enero de 2013

UNO DE ENERO



   El uno de enero siempre subo al pueblo, abro la casa del abuelo y enciendo la estufa con la leña que él colocó en el hueco de la escalera. Tendrían que pasar cien años para gastarla toda, mi abuelo la dejó cortada y arreglada, igual fue la última faena que hizo.

    Llevo un termo con caldo, dos huevos, un poco de jamón y media botella de vino tinto que sobró de la cena de Nochevieja y me dispongo a comer en silencio sin pensar en nada.

    Al atardecer voy caminando hasta el Cid. Camino deprisa al ir, voy por el puente viejo sintiendo el aire frío en la cara. Al llegar, me siento en el banco de piedra que hay a la entrada de los porches del ermitorio y dejo que el sol de la tarde se muera en mi cara. Pero hace frío y vuelvo al pueblo caminando despacio por el puente nuevo, sin importarme que la noche me devore; el camino desaparece entre las paredes de piedra rojiza.

  Mi mujer tiene razón, lo reconozco, soy un tío de costumbres raras.
   









domingo, 15 de agosto de 2010

Portillos



No paro de levantar portillos
cuando termino uno, se abren muchos más.

No me salen las cuentas
me faltan horas, días, años...
No termino de levantar portillos en mi vida,
y la tierra se va,
se la lleva el agua de las tormentas
y los caminos se llenan de piedras.

Desaparecen con los años.

No paro de levantar portillos,
mis manos gastadas de subir piedras
aguantando la tierra.



sábado, 14 de agosto de 2010

Volver







El cielo está muy negro antes de subir el puerto de Ares, así que paro el coche y lo pienso otra vez. La tormenta que viene de la sierra del Maestrazgo es muy fuerte y los rayos que caen me aconsejan dar la vuelta. Me fumaría un cigarro mientras lo pienso, pero ya hace muchos años que dejé de fumar.

Abro la guantera del coche y allí está la llave. Es una llave de forja grande y pesada, la llave de la casa del pueblo, la sopeso, arranco el coche y subo el puerto. Voy a volver.

Aquella mañana, mientras bebía una cerveza frente al mar, lo pensé. Mi vida era prestada, vacaciones prestadas en la casa de mi amiga Cinta en Cambrils. Vivía de prestado, de los amigos, esperando que escampara, a que la suerte me sonriera y me devolviera lo que me quitó. Pero la vida no es así, es otra cosa impredecible.

Al entrar al pueblo la tormenta ya ha pasado y todo está reluciente, recién lavado, el agua corriendo despacio por las calles llevándose los restos del granizo.

domingo, 8 de noviembre de 2009

Cementerio



Cae la tarde lentamente
el sol tibio se esconde
salen las palabras,
las avemarías vuelan
sobre las tumbas
y como mariposas
se posan en las flores.

Nos miran las lápidas
mientras seguimos caminando
en silencio.

En la serena tarde
entre la paz
de un noviembre extraño
sin viento
suave, quieto y caliente.

El sol se va apagando
y yo sigo contándote cosas
en esta tarde doliente
mientras vuelvo a casa
sigo tu mirada
sonriente que me mira
desde tu lápida.



domingo, 25 de octubre de 2009

Boda



Nacisteis juntos y juntos para siempre. Estaréis juntos cuando las alas blancas de la muerte esparzan vuestros días.

Sí; estaréis juntos aun en la memoria silenciosa de Dios. Pero dejad que haya espacios en vuestra cercanía.

Y dejad que los vientos del cielo dancen entre vosotros. Amaos el uno al otro, pero no hagáis del amor una atadura.

Que sea, más bien, un mar movible entre las costas de vuestras almas.

Llenaos uno al otro vuestras copas, pero no bebáis de una sola copa.

Daos el uno al otro de vuestro pan, pero no comáis del mismo trozo.

Cantad y bailad juntos y estad alegres, pero que cada uno de vosotros sea independiente.

Las cuerdas de un laúd están solas, aunque vibren con la misma música.

Dad vuestro corazón, pero no para que vuestro compañero lo tenga. Porque sólo la mano de la Vida puede contener los corazones.

Y estad juntos, pero no demasiado juntos. Porque los pilares del templo se erigen a distancia.

Y, ni el roble crece bajo la sombra del ciprés ni el ciprés bajo la del roble.
 
Felicidades a Cesar y Malores.

 De Khalil Gibran, del capítulo sobre el matrimonio de "El Profeta" (1923).

                     La editorial Bohodón Ediciones, con la colaboración de la Asociación Cultural Bengalbón de Puertomingalvo (Teruel) ha p...