Al final del camino
se encuentra la Ermita.
Un banco de
piedra
rodea un olmo
donde van
los amantes a
despedirse por última vez.
Quizás
toman sus manos
y se miran a los ojos
sin saber qué decir.
Cuando
termina el amor,
queda el último beso.
Tal vez, en
voz baja,
piensan sus nombres
por última vez
antes de
que la muerte los
vuelva a unir más tarde,
cuando comienza la vida.
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