domingo, 15 de agosto de 2010

Portillos



No paro de levantar portillos
cuando termino uno, se abren muchos más.

No me salen las cuentas
me faltan horas, días, años...
No termino de levantar portillos en mi vida,
y la tierra se va,
se la lleva el agua de las tormentas
y los caminos se llenan de piedras.

Desaparecen con los años.

No paro de levantar portillos,
mis manos gastadas de subir piedras
aguantando la tierra.



sábado, 14 de agosto de 2010

Volver







El cielo está muy negro antes de subir el puerto de Ares, así que paro el coche y lo pienso otra vez. La tormenta que viene de la sierra del Maestrazgo es muy fuerte y los rayos que caen me aconsejan dar la vuelta. Me fumaría un cigarro mientras lo pienso, pero ya hace muchos años que dejé de fumar.

Abro la guantera del coche y allí está la llave. Es una llave de forja grande y pesada, la llave de la casa del pueblo, la sopeso, arranco el coche y subo el puerto. Voy a volver.

Aquella mañana, mientras bebía una cerveza frente al mar, lo pensé. Mi vida era prestada, vacaciones prestadas en la casa de mi amiga Cinta en Cambrils. Vivía de prestado, de los amigos, esperando que escampara, a que la suerte me sonriera y me devolviera lo que me quitó. Pero la vida no es así, es otra cosa impredecible.

Al entrar al pueblo la tormenta ya ha pasado y todo está reluciente, recién lavado, el agua corriendo despacio por las calles llevándose los restos del granizo.

El banco de piedra

  Al final del camino  se encuentra la Ermita. Un banco de piedra rodea un olmo donde van los amantes a despedirse por última vez. Qui...