Espera un poco, está anocheciendo
y pronto las estrellas iluminarán un cielo
raso de nubes.
Aún quedan muchas palabras
y cafés humeantes en la barra del bar.
Espera, queda toda la noche
para terminar la conversación
en voz baja, susurrando al tiempo.
Luego a la mañana,
antes de la amanecida,
ya te marcharás al país de las amapolas,
en una eterna primavera
y volarás al cielo de los santos anarquistas.
Allí el padre bueno
te abrazará y te llevará a casa,
porque tu nombre Jaime
está escrito en el libro de los elegidos.

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